Artículo escrito por G-Fer para NoAlCanon.org
A diferencia de la versión argentina, que no para de hacer lobby a favor de las discográficas, Rolling Stone USA ha publicado una interesante nota acerca de la guerra de precios entre éstas y la compañía minorista más grande del mundo, Wal-Mart, problema que se creó la propia industria discográfica, y que amenaza con extenderse a otras cadenas como Target y Best Buy.
A mediados de los 80s, la esposa del hoy Premio Nobel Al Gore, Tipper, fue la líder de un grupo de mujeres de congresistas norteamericanas llamado PMRC (Parents Music Resource Center). Este grupo de lobby decía ser un grupo de madres preocupadas por el contenido sexual, ocultista y/o violento de los discos de rock y pop, y bregaba por una ley que obligara a las discográficas a poner stickers con advertencias sobre el contenido de los álbumes. Las discográficas no rechazaron esta clara propuesta de censura, porque -según denunció el productor y músico Frank Zappa- fue todo una pantomima para encubrir otro proyecto de ley… de impuesto a los casetes vírgenes (The Blank Tape Tax, H.R. 2911), ya que el presidente de la comisión encargada de debatir este proyecto de ley -el Senador James Strom Thurmond- era el marido de una de las 22 “Washington Wifes”, como se conocía a las miembros del PRMC.
A partir del famoso sticker “Parental Advisory - Explicit Lyrics”, Wal-Mart -una empresa creada en el sur rural de EEUU, bajo “valores familiares”- levantó la veda a la venta de música. Si un disco tiene el sticker, la discográfica debe crear una “versión limpia” si quiere que la cadena lo comercialice. Y lo hacen, ya que las discográficas pasaron a depender de este distribuidor, que concentra a 138 millones de personas por semana en sus locales, y que vende uno de cada cinco discos, convirtiéndolo en la tienda de música más grande del país.
La política de precios bajos de Wal-Mart hizo que vendiera varios CDs a US$ 10, 30% menos que en las disquerías, pero a pérdida bajo la política de loss leader. Pero ya se cansó, y está apretando a las discográficas para que bajen sus precios y -según representantes de las discográficas- amenaza con cerrar la venta de música. Según Gary Serverson, vicepresidente senior y director general de mercaderías de la cadena, a cargo de la sección entretenimiento: “Pagar quince dólares por un disco es una ecuación de valor difícil para los clientes”. El problema es para las discográficas, ya que Wal-Mart aporta el 20% de las ventas de los grandes sellos, pero la venta de discos sólo representa un mísero 1% del total de ventas de la cadena.
Obviamente, las discográficas extrañan a la quebrada Tower Records y la inestable Musicland, o las pequeñas disquerías. Estas mantenían el statu quo en materia de precios a cambio de subvenciones en forma de publicidad (maniobra ilegal que le costó un juicio por fijación de precios). Lamentablemente para ellos, Wal-Mart no necesita de esa subvención, y las discográficas tienen que pelear por el espacio en las góndolas igual que lo hace Colgate.
Un detalle importante de la nota: Wal-Mart prácticamente no maneja discos de catálogo. Sin embargo, éstos representan el 40% de las ventas de CDs. No demuestra este hecho que la reducción de ventas en estos últimos años se deben a la mala calidad de los nuevos “artistas” firmados por las Big Four?